|
- Voy camino de casa con el coche, me detengo para sentir el fuerte
viento y para observar la danza de los maizales en el valle. ¡ Qué
bonito!, me dije pero al mismo tiempo, me dí cuenta de que ese tono y
ese porte, no es el del maiz cántabro. Me dá que es un tono de
naturaleza transgénica. ¡ Qué disparate!. Mientras los vacíos legales
permiten que se den hechos como éste, otros luchan por la erradicación
de los productos transgénicos. ¡ Que no te digan lo que tienes que
comer!. Las leyes a este paso, no llegarán a tiempo de impedir estos
cultivos que sin la intervención de los laboratorios, no existirían y
sólo son buenos para el bolsillo del " TIRANO" y además son invansores. -
Me recuerda a esos laboratorios que primero fabrican el medicamento y
después inventan la enfermedad para aglutinar a esos consumidores que
quedarán seguramente, con una dependencia más ( económica o física) que
no padecían...al son del tirano también. - O como aquellos que creen
que su verdad es única y es tal que debe ser propagada desde el estado,
privándole de sus obligaciones a éste ( y esas sí que son sagradas), para con
sus ciudadanos. Así, te dirán hasta dónde puedes pensar y te darán un dios en
quién creer y a quién temer. -
Te dirán quién es tu enemigo y dedicarás parte de tu vida en destruir a
alguien que no existe, cueste lo que cueste, en el sentido más literal
de la frase. - La pesadilla es el tirano y el objetivo, un progreso sostenible.
Para ello, que nadie piense por nosotros. Ahó metakioáse.
|